¿Cómo iba a pensar que iba a lograr enamorarme otra vez? ¿Cómo podía, yo, imaginarme nuevamente completa? Ahora soy feliz, no tengo otra definición a todo esto. No necesito nada más que un segundo, un minuto, una hora, un día, un año, una década, un siglo sin que me faltes.
Todas estas sensaciones me dan increíbles ganas de escribirte, de contarte una y otra vez la cantidad de veces que pienso en vos durante el día, o la cantidad de veces que te nombro en alguna charla, o la cantidad de veces que sonrío porque me acuerdo de algo que hicimos o que hiciste. Me encanta que ambos podamos ser lo que somos, con toda la libertad de poder expresarnos tal y como siempre fuimos; me siento en el momento más feliz de mi vida. Más allá de todo lo que vos aportás, las cosas fueron mejorando lentamente, y debo admitir que mucha esperanza no tuve, pero vos estuviste ahí para darme ese empujón que me faltaba.
Juro que no hay palabras para explicarte lo bien que me siento de que formes parte de mi vida, me encanta dormir al lado tuyo, que te quedes mirándome, que siempre me saques una sonrisa, que nunca me sueltes la mano, que me ayudes en todo, que confíes en mi; todos los placeres juntos, en una misma persona, en un mismo momento y no en un mismo lugar...