martes, 31 de mayo de 2011

Pasado

Comprobar una vez más que tu inteligencia no se basa en creer serlo y que todo esto que lograste con tu carisma, no es más que un montón de fracasos y mentiras. Dejaste atrás años y años de repetidos sucesos al que no encontraste escapatoria. ¿Cómo intentás volver si ya perdiste tu vivencia, ya perdiste eso que a mí me producía una gran necesidad de abrazarte para no dejarte ir? ¿Cómo intentás cambiar algo que ya pasó, que ya no se puede ir? ¿Cómo intentás utilizar tu pasado, para conformarte con tu futuro? Jamás te conformaste con un sólo destino y jamás lograste provocar amor en alguien... sólo dependencia y gran sufrimiento.
Explicar que ya nada tiene sentido entre vos y yo. Explicar que ya no me conformo con palabras, sino con hechos porque pasaron años... y creo haber madurado lo suficiente para no creerte. Explicar que no todo en la vida es como uno quiere, que a veces se gana y otras se pierde. Explicar que no cambiaste, que seguís siendo el mismo chico con esas inconfundibles ganas de mentir y de ser más que yo y que todos los que te rodean. Explicar que sólo necesito estar con vos, para compartir más tiempo y sólo hablar y ser eso que siempre quise ser... tu amiga. Explicarte eso, aún para vos y tu "inteligencia" es demasiado y no serviría hacerlo. No sólo confirmo con esto que superé cada tramo de tiempo que pasamos, sino también para confirmar que no te necesito. Que sos parte del pasado que no volvería a repetir, que sos lo que siempre esperé que fueras... inútil en mi vida.

Perder mi suelo.

Como si nunca hubiera llovido en este suelo, vuelve en sí su necesidad de regresar y caminar sobre eso que alguna vez llamé, yo, destino. Es, justamente, lo que no quiero, lo que me duele, lo que reprime, lo que me juzga, lo que nunca esperé esperar, pero inevitablemente irreversible dejo atrás mis temores para dejarte volver. Tengo la ilusa esperanza de que esta vez, no logres equivocarte.
¿Cómo te encuentro, si nunca tuve la posibilidad de perderte? No estás a mi alcance y lo que me cueste, ya no importa. Sólo implica esfuerzo y odio hacia vos, hacia la desesperación de que no vuelvas a irte una vez más.
Y una vez más ocurre y una vez más: Hola ¿Cómo estás? Y una vez más allá vas, con tu frente en alto, comenzando tu vida, olvidando ese rincón al que pertenecía. Allá vas, lejos de tus sueños, lejos de mí, lejos de la felicidad. Allá vas, temiendo perderte y volviendo a encontrarte. Allá vas, hablándome como si nunca hubiera llovido en este suelo, como si nunca hubiéramos tenido frío. Allá vas, esquivándome en tus sueños y olvidándote el camino.
Y otra vez: Hola ¿Cómo estás, tanto tiempo? Y una vez más, vuelvo a perderme.

sábado, 7 de mayo de 2011

Despedirte.

Hubiera deseado verte sólo una vez más y demostrar todo aquello que siempre necesité hacerte saber. Lamento, de corazón, no haber sido lo mejor para vos; realmente sé que puedo ser aún más grande pero no puedo... siempre al lado tuyo quedé chica, quedé callada, quedé torpe y sin sentido del humor.
Nunca fuí así, suelo decirte que no sé por qué me transformaba al verte. De hecho nadie podía creer que fuera de esa forma, ¿Por qué nunca pude hacer las cosas bien? Y si bien la enseñanza es aún más grande que lo perdido, me encantaría poder volver el tiempo atrás y mostrarme así, de la forma en la que soy; esta Betsabé real que siempre tuvo la cabeza ocupada con vos, con tu indiscutible carácter y esa forma tan tuya de hacerme sentir un poco persona.
Uno puede quedarse con el recuerdo permanentemente, pero aunque esto no lo tenía planeado, tengo que de alguna forma hacer que todo ese recuerdo se vaya y no es porque tenga rencor, sino porque seguís ganándome en cada desición que quiera tomar. Porque siempre estás primero ante todo y porque de alguna forma, no permitís que avance. Sueno infelizmente enamorada y te juro que no lo estoy, ya no sé si es obseción o enamoramiento. Sólo sé que hay una gran dependencia de mi parte.
No existe el después cuando ya hubieron TANTOS "hasta luego". Este es uno de los caminos de los que quiero desprenderme y si el día de mañana llegás a recordarme como aquella mujer que implicó un gran rencor hacia cada persona de su género, hacelo; pero al menos recordame...

martes, 3 de mayo de 2011

Ojos tristes .-

Sus ojos miran la realidad más horrible y poco común en su edad, en su bien, en su inocencia. Mira a su alrededor con la esperanza de que alguna vez eso cambie por completo, llenándose de felicidad con sólo un poco de mimos, de aliento, de verdades que no sean tan dolorosas. Una vez más, él está ahí presenciando uno de esos momentos, pero sin pensar más, sólo se abraza a un profundo sueño donde se vé feliz y sin angustias que llevar.
Se vé obligado a conectar su furia en un largo llanto, intentando tapar cada mal, cada silencio, cada desilución, cada maltrato, cada grito desgarrador. Actúa de una forma extraña. El ya no quiere crecer; es un niño con miedo a crecer, a ser eso que él siempre, en algún punto, sabe que llegará. A ese ser tan queridamente despreciable e ignorante; a eso que hoy no lo deja vivir, ni respirar.
Vive con miedos de ser aún peor, vive pensando más de lo que debería pensar. La timidez lo vence y lo deja callado en un rincón con sus ojos tristes, llenos de amor para dar y llanto que borrar. Sus ojos, una vez más, están mirando a la nada misma. Vive pensando en cuando terminará todo ese peso a ser un niño felizmente infeliz, sin poder descubrir las cosas maravillosas que te trae la infancia. Porque su infancia, no es infancia. Ésta se basa en vivir la realidad que nos persigue, nos atrapa y nos encierra.
Porque esa realidad es la que intento borrarte con cada palabra de aliento y de amor. Porque de esa realidad, hace años, quiero deshacerme...