Como si nunca hubiera llovido en este suelo, vuelve en sí su necesidad de regresar y caminar sobre eso que alguna vez llamé, yo, destino. Es, justamente, lo que no quiero, lo que me duele, lo que reprime, lo que me juzga, lo que nunca esperé esperar, pero inevitablemente irreversible dejo atrás mis temores para dejarte volver. Tengo la ilusa esperanza de que esta vez, no logres equivocarte.
¿Cómo te encuentro, si nunca tuve la posibilidad de perderte? No estás a mi alcance y lo que me cueste, ya no importa. Sólo implica esfuerzo y odio hacia vos, hacia la desesperación de que no vuelvas a irte una vez más.
Y una vez más ocurre y una vez más: Hola ¿Cómo estás? Y una vez más allá vas, con tu frente en alto, comenzando tu vida, olvidando ese rincón al que pertenecía. Allá vas, lejos de tus sueños, lejos de mí, lejos de la felicidad. Allá vas, temiendo perderte y volviendo a encontrarte. Allá vas, hablándome como si nunca hubiera llovido en este suelo, como si nunca hubiéramos tenido frío. Allá vas, esquivándome en tus sueños y olvidándote el camino.
Y otra vez: Hola ¿Cómo estás, tanto tiempo? Y una vez más, vuelvo a perderme.