lunes, 8 de marzo de 2010

¿Feliz día de la mujer?

En muchos casos, no estoy muy de acuerdo con el día de la mujer. No por feminista, ni mucho menos. Incluso estos últimos años, la mujer avanzó bastante. Pero igual no se puede decir "feliz día de la mujer" cuando ves que todos los días hay una nena violada, o una mujer que fue agredida ya sea física, emocional o sexualmente. No se puede decir "feliz día de la mujer" cuando no somos respetadas y usan nuestro cuerpo. No se puede decir eso, sabiendo que todos los días de nuestras vidas, tenemos que cuidarnos de que alguien no nos haga nada en la calle. Vivimos con el miedo de que si algún loco te cruza y te lleva, sólo por ser mujer. La mujer es víctima de abusos, discriminación, manipulación, violencia, etc. Entonces me resulta casi imposible decir "feliz día", cuando sabemos que hay millones de mujeres que arrastran un trauma por una violación. Cuando sabemos que hay millones de nenas abusadas y con embarazos prematuros. ¿Cómo podemos decir feliz día, si al final ser mujer es un problema? Si ser mujer es tener que cuidarnos de todos. Si ser mujer nos da más dificultades de acceder a trabajos. Si ser mujer es ser simplemente un objeto.Hay que pensar...y de a poco la mujer va tomando ese lugar, que desde un principio deberíamos haber tomado. Al fin y al cabo, todas las personas de este mundo nacieron gracias a la mujer. Porque nos dieron la vida y porque en sí, todos/as amamos a una mujer. Entonces voy a decir "Feliz día de la mujer" cuando se deje de violentarnos, agredirnos física, emocional y sexualmente. Cuando nos traten con igualdad. Cuando nuestro cuerpo sea respetado y no utilizado. Cuando todas tengamos acceso a la educación. Cuando no seamos abandonadas y nos hagan responsables únicas de una familia. Cuando dejen de dejarnos embarazadas. Cuando nuestras ideas sean respetadas y valoradas. Ahí...voy a decir feliz día.

Betsabé...

sábado, 6 de marzo de 2010

Una historia que no es historia.-

En este texto te voy a hablar nada más que a vos. El que quiera leer, bienvenido sea, siempre y cuando lo hagan de la mejor manera...
Mi historia con vos o el principio de una historia que no tiene fin, comenzó un 6 de noviembre. Quizá un poco después, pero yo sentí que empezó esa vez aunque no te conocía. Recuerdo que más de una vez quisiste hablarme de algo que cambiara mi mente, incluso quisiste darme una enseñanza sobre la música e instrumentos que vos solías y solés tocar. Yo no sabía de que trataba nuestra charla, aunque si bien era idiota, creo que a esa altura logré superar mi propio record que jamás me propuse.
Mi inocencia quizá hizo que te des por vencido de alguna forma, aunque pensándolo bien no lo hiciste. No hablamos más por un tiempo, mi relación anterior estaba pasando por un mal momento, era el último tramo y las cosas no andaban como esperaba que andarían. Quisiste hablarme más de una vez y rechacé toda conversación porque no deseaba hablar con nadie...me entendiste por más raro que sea entenderme. Unos días más tarde, decidiste hablarme...yo simplemente atiné a contestarte por temor a mi propia soledad y decidimos conversar de costumbres, de nuestra forma de ser, de nuestros hábitos y rutinas, de tus hobbies, de tus tiempos, de nuestros sueños y lograste un espacio...abriste un espacio en mí en muy poco tiempo. Tiempo más tarde mi relación se daba por terminada y apareciste una vez más intentando calmar mi dolor. Aunque yo no quería hablar, lo lograste y comenzamos a emprender un largo y lindo camino...y yo, por supuesto, comenzaba a encontrarle el gustito a tu fría y hermosa conversación que tan bien me hacía en ese momento.
El miedo, la soledad, el miedo, la soledad continuaban en mi cabeza...no tenía miedo a la soledad, sino la soledad tenía miedo y lo que hacía de alguna u otra forma, era encontrar en vos un consejo, un hombro, una palabra, un amigo. Y así empezamos...querías conocerme. De alguna forma, eso me atemorizaba demasiado. Lo que hizo que causaras en mí, por primera vez, timidez y un poco de cobardía.
El catorce de noviembre (imposible de olvidar), fue la primera vez que hablamos personalmente...Tenía tanto miedo, tanta vergüenza, tanta timidez, tantos sentimientos recorrían mi cuerpo, esos nervios carcomían mis ganas de hablar, de equivocarme, mi estómago... Nos cruzamos (quizá intencionalmente), me dijiste Hola...respiré hondo y dije hola con un hilo de voz que apenas podía pronunciar. Te reíste un poco, te diste cuenta mi vergüenza, mis cachetes ardían y eso era muestra de mi gran e impaciente nervio que procedía y no se alejaba de mí. Confiado y seguro preguntaste como estaba y respondí que estaba bien, mirando al suelo esquivando tu mirada. Era tarde, porque yo ya estaba deslumbrándome en esos ojos que fue mi primera visión de vos, esa mirada que sólo podía mostrar ternura y un poco de nervios.
Con mucho entusiasmo preguntaste si seguíamos caminando o simplemente nos sentaríamos a hablar...no pude contestarte porque seguíamos caminando y hablando de cosas que no puedo recordar. Era tanto el miedo a equivocarme, a decir algo equivocado que sólo me perdía en los árboles, en los pájaros que tanto miedo le tengo, en algunas palabras pronunciadas como "música, vida, amor" y sólo tenía ganas de sentarme a esperar. Decidimos sentarnos, tomaste tu guitarra y comenzaste a cantar "la balsa" y yo sentía tanta paz que las palabras y las miradas ya sobraban en ese momento.
Tomé impulso, respiré profundo, pensé las palabras justas y te dije algo sobre la música, creo que fue un chiste y sonreíste, ahí tomé la segunda visión de vos. Esa sonrisa que tanto te caracteriza...esa sonrisa que me puede más que nada en la vida. Ahí tomé la iniciativa y empezamos a hablar de cosas sin sentido y nos reíamos juntos, quizá más de lo necesario y ahí comenzaba a entender que ibas a ser alguien demasiado importante. Tocaste mi pierna y te miré de forma extraña, quizá obligándote a sacarla de donde estaba y lo hiciste de todas formas. Sacaste tu mano y me sonreíste... Pude descubrir que más allá de todo lo que pasaba en ese momento, mi corazón palpitaba más rápido de lo que palpita habitualmente. Sentí cariño, ternura y sentimientos extraños jamás sentidos por mí. También tuve la oportunidad de sentirme feliz, llena por varias horas lo que hizo que el tiempo fuera corto y a la vez largo.
Me regalaste tu púa preferida y nos fuimos, para vernos el lunes siguiente por la mañana. Nos hablábamos por miradas y sonrisas. Mucho las cosas no cambiaron...si bien sentía otro motivo para ir al colegio, las cosas eran iguales y no hacíamos más que mirarnos y sonreírnos mutuamente.
Lo que sí cambió y me costó varios meses entender, es que yo soñaba todos los días con alguien. Soñaba con una ventana, un teclado y unas manos que tocaban las teclas haciendo un sonido que regalaba paz. Todos los días, solía soñar lo mismo. Eso me asustaba porque comenzaba a enamorarme de alguien que jamás podía ver en mis sueños. Esperaba todas las noches a dormirme para volver a soñar y ver el rostro de aquella persona que tocaba ese teclado transmitiendo sonidos que reflejaban muchas cosas... Hasta que un 10 de diciembre soñé una vez más lo mismo y pude verte. Eras vos el que inundaba mis sueños de armonías con mucha paz, eras vos el que se adueñaba de mis sueños por las noches. Al darme cuenta, yo solo podía mirarte y sentir miles de cosquillas que rodeaban mi estómago hasta llegar a mi garganta, a mi voz. ¿Me estaba enamorando?
El 23 y 24 de diciembre a la madrugada, fue la noche en la que te ví...te tuve más cerca que nunca, pero siempre distantes. Siempre con el miedo de atemorizarnos el uno con el otro, sin darnos cuenta que ambos nos queríamos como éramos. Entraste a esa casa y me viste arriba de un sillón un poco desordenada y algo loca...sólo pude sentarme y sentir mucha vergüenza por lo que habías visto. Comenzamos a hablar, quizá con menos vergüenza...cada vez que te miraba sentía que estábamos nada más que vos y yo, y eso me daba un poco de miedo, porque nunca me había pasado de esa forma. Ahí, justo ahí fue cuando me di cuenta que mi pregunta anterior era contestada diciendo que Sí, realmente me había enamorado y por primera vez, no me sentía mal, ni distante a mi objetivo que eras vos, mi felicidad al lado tuyo.
La tarde siguiente a esa noche, hablamos de todo lo que vivíamos a diario. Mucha gente se dio cuenta del amor que nos teníamos y comenzaron a haber problemas. ¿PROBLEMAS? Para mí jamás existieron los problemas a partir de que te ví por primera vez. Todo parecía distante, sin sentido...mi sentido eras vos, mis ganas de levantarme por las mañanas eras vos, mi ánimo, mi rutina y mis fuerzas eras vos. Las cosas no andaban bien en mi vida, Avril de apenas 8 meses debía ser operada de corazón, lo que hizo que todas esas ganas de vivir se me fueran. Cuando escuché y leí tus palabras que cambiaron mi visibilidad de ese momento tan horrible, solías decirme que si yo no tengo fuerza, no le puedo transmitir fuerza a mi bebé. Eso cambió mi forma de pensar y de ver el lado a las cosas. Yo tomé todas las fuerzas del mundo, rezaba más que nunca, comía más que nunca, dormía más que nunca, vivía más que nunca por ella y cuando quise darme cuenta tenía a mi bebé en mis brazos, con un sonrisa en su rostro transmitiendo felicidad...ya lo malo había pasado y gracias a vos.
Una vez más habías logrado sacarme una sonrisa después de tanto tiempo luchando por hacerlo. El calorcito de tu mirada en esos recreos que cada vez parecían más cortos, esos saludos que demostraban una paciencia y un amor inconfundible hacían que todo tenga más sentido a la hora de abrir mis ojos. El tiempo pasó...la espera ya no era espera porque aunque nunca habíamos estado juntos, yo te sentía más cerca que nunca. Podía sentirte todo el día al lado mío, sin estarlo. Podía recibir todo tu amor en una palabra escrita. Podías mimarme sin tocarme y podías lograr una felicidad sin poder estar juntos.
Los miedos, por fin, se fueron alejando...y en mayo decidimos apostar todo a esto que llamamos amor. Vos venciste tu miedo y decidiste hablar, hablar para poder estar juntos. Cuando todo se daba mal, comenzaron a abrirse caminos, los obstáculos desaparecían lentamente y el 14 de mayo me acompañaste hasta mi casa. Caminamos de la mano y de despedida nos dimos un primer beso que cambiaría nuestra vida por completo. Tenía tanta felicidad que no podía evitar sonreír a toda hora, en todo momento.
Al día siguiente, recibí el sí que tanto habíamos esperado por 6 meses. Esperé hasta la hora del recreo y subí rápido a decirte que tenía que hablar con vos. Tus nervios te inundaron y sólo podías decirme ¿QUÉ ME VAS A DECIR? Es así, como a las 15:00 hs estabas en la esquina de mi casa esperándome. Comenzamos a caminar, yo intentaba hablarte del futuro, de las cosas que haríamos juntos, de todo lo que íbamos a hacer, hablar y demás. Hasta que pude decirte que podíamos estar juntos. Tus ojos brillaron más que nunca, se te llenaron de lágrimas, sonreíste y me abrazaste tan fuerte que no pude seguir hablando. Por fin, podíamos darnos todo el amor que nos merecíamos y por fin, PODÍAMOS SER FELICES. Es así como después de 16 meses de esa primera vez, yo puedo decir que sos el amor de mi vida, el pensamiento más profundo que tengo, mi futuro y mi vida. Te amo como nunca nadie te va a amar en la vida, te amo para nunca más dejar de hacerlo...




Betsabé...
Esta es nuestra historia, una historia que no es historia. Una historia que no tiene fin...

lunes, 1 de marzo de 2010

Miedo

¿Qué sentido tiene sobrellevar las cosas a un sentimiento tan raro como el miedo? No está mal decir que lo tenemos, todos sentimos eso con algo o alguien especial y por eso es que esto se hace tan normal a la hora de decirlo. Pero siempre hay alguien que está mostrando el miedo por ese miedo de decir: "tengo miedo" (un trabalenguas, pero no lo es). Es por eso que hay veces en la vida en donde debemos tomar decisiones sin pensar en ello a algo en particular. Comenzamos perfecto el día, diciendo "hoy voy a enfrentar a mi jefe"; "hoy voy a decirle a el/ella que la/o amo"; "hoy voy a salir a la calle, después de tanto tiempo encerrado/a"; "hoy voy a contarle lo que me pasó"; Siempre nos proponemos a algo, siempre juramos y prometemos en vano, porque en el momento que hay que hacerlo nos enfrenta ese miedo que tanto nos asusta, que nos termina por ganar y vuelta a proponermos "PERFECTO, HOY NO PUDE... PERO MAÑANA SÍ", y esto es un sin fin de promesas que jamás se cumplirán si cada uno no se olvida del miedo.
Es una pelea que jamás va a llevar a que nosotros ganemos, lamentablemente es algo que hay que hacerlo inconciente o conciente de que hay que ganarle. Hay que enfrentarlo, de alguna forma hay que hacer que se vaya y que no regrese otra vez a nuestra vida; lo cual nos hace llegar a un sinfin de tropiezos y hasta caídas, pero jamás darse por vencido porque mientras uno esté vivo y conciente de AQUELLOS miedos que nos inundan de a poco, no nos van a ahogar.
Es por eso que a pesar de toda caída, de todo tropiezo, de todo miedo y fobia es necesario la confianza y la vitalidad de la palabra confianza, que es mucho más que una palabra. Es un consejo y un tesoro que hay que descubrir cada día. Y a lo que voy con esto es que el miedo tiene una desventaja al comenzar la pelea, es la misma confianza que le va a ganar siempre, una y otra vez.
Intentar no cuesta nada porque el miedo inunda pero no te ahoga.-

Betsabé