miércoles, 29 de febrero de 2012

Lluvia

Llueve en la mañana. Observar la ventana, ver como pasa la gente en sus respectivos paraguas o como aquellas personas corren buscando un techo donde refugiarse, no es el mismo pasatiempo que antes adoraba.
Pensar ahora en vos al escribir estas breves palabras, pensar ahora que miro la ventana, veo a esa señora pasar con un nene de la mano, ver a aquel perro ladrar en la terraza, aunque sea en lo más mínimo me hace pensar en vos. No entiendo el sentido de lo que escribo, porque aunque intente buscar la coincidencia entre alguna cosa que veo y vos... no la encuentro.
Será producto de mi imaginación que al pararme bajo la lluvia o esconderme de ella, sienta que estás ahí. Cubriéndome con tu abrigo o riéndote bajo un techo. La lluvia la aborrezco desde muy chica, siempre me prohibían todo por la lluvia y hoy, después de haber compartido una noche de lluvia con vos, caminando abajo de ella y riéndonos, hoy más que nunca me encanta y disfruto mirarla. Disfruto escuchar el ruido de las gotas chocando con el piso, con la pared, con las rejas, con lo más diminuto, es un placer. Un placer del que no quiero dejar de formar parte.
Hubiera deseado siempre querer la lluvia y no odiarla como lo hacía, pero gracias a que vos estás acá... hoy es mi mayor compañía.

viernes, 24 de febrero de 2012

No sé.

No sé por qué quise irme, cuando volvías a mí.
No sé por qué te busqué, cuando ya no estabas aquí.
No sé por qué seguí, sino podía avanzar,
no sé porque avancé, si ya no podría ir atrás.
No sé por qué sonreí, si no estaba feliz
no sé por qué grité, si ya no podías oír.
No sé por qué te abracé, si ya no podía sentir
el calor de tus brazos abrazados a mí.
No sé por qué te besé, si tus labios no son más
que una tibia sensación que no causa bienestar.
No sé por qué te miré si hoy no estás acá,
no sé por qué no lo hice, sé que no puedes volar.
No sé por qué ya no querés irte si yo no existo más,
no sé por qué me abandonaste e intentás volver atrás.
No sé por qué me abrazás, si sólo soy un fantasma
en un cuerpo que no está, que hoy no es más que un puñal.
No sé por qué sigo sabiendo que hoy te mueres por volver,
que hoy quisieras tener ese amor que ya no podrá ser.

jueves, 16 de febrero de 2012

Rita

Como si todo hubiera estado perdido, se esconde encojiéndose de hombros y entrando en un largo llanto del que no puede escapar. No puede evitar recordar aquellos momentos inolvidables, esos momentos en donde soñaba con ser grande, con ser lo que había logrado ser hoy, esos momentos en los que ella corría libre y feliz con él tomado de su mano. Él se había ido, él ya no pertenecía a su futuro, sólo estaba en su pasado.