No sé por qué quise irme, cuando volvías a mí.
No sé por qué te busqué, cuando ya no estabas aquí.
No sé por qué seguí, sino podía avanzar,
no sé porque avancé, si ya no podría ir atrás.
No sé por qué sonreí, si no estaba feliz
no sé por qué grité, si ya no podías oír.
No sé por qué te abracé, si ya no podía sentir
el calor de tus brazos abrazados a mí.
No sé por qué te besé, si tus labios no son más
que una tibia sensación que no causa bienestar.
No sé por qué te miré si hoy no estás acá,
no sé por qué no lo hice, sé que no puedes volar.
No sé por qué ya no querés irte si yo no existo más,
no sé por qué me abandonaste e intentás volver atrás.
No sé por qué me abrazás, si sólo soy un fantasma
en un cuerpo que no está, que hoy no es más que un puñal.
No sé por qué sigo sabiendo que hoy te mueres por volver,
que hoy quisieras tener ese amor que ya no podrá ser.