martes, 6 de julio de 2010

El saber.-

A veces el tiempo no es tan importante a la hora de pensar en cuanto queremos al que tenemos al lado. A veces es simplemente razonar las cosas que hicieron por nosotros y si lograron estar cuando los necesitamos.
Para formar vínculos con alguien es necesario el amor, la dedicación, el tiempo, pero por sobretodo la confianza. Ésta, es todo aquello que nosotros somos capaces de dar al otro sin pensar en que pueda fallarnos. En el caso de que ocurra, no dejes que te pisen, ni te detengan en tu camino, sólo hay que aprender a soportar las mareas. Es cuestión de unos días y cuando quieras darte cuenta, todo vuelve a estar en su lugar...
Aunque querramos volver, no hay marcha atrás; No es cosa de echar culpas, es simplemente saber descubrir nuestros propios errores, porque de ellos aprendemos a perdonar y a saber pedir perdón. Tampoco es cuestión de que el orgullo nos gane y esperemos a que aquél venga por nosotros, también es necesario que uno busque la oportunidad para hablar. Desde ya, las cosas se arreglan hablando y si esperamos, a veces jamás llegan.
A veces es mejor perder ¿De qué nos sirve? Es lógico. Descubrimos quienes son aquellos que nos entienden, que nos quieren, que nos ayudan en momentos en que uno no quisiera perder, pero al fin y al cabo, mejor darse cuenta tarde a que nunca abras los ojos y puedas ver quienes están a tu alrededor. No digo que sea fácil... es difícil pero tenemos otras personas que pueden apoyarnos y darnos toda la fuerza necesaria para avanzar. No hay que vivir de una persona sola, hay que vivir de uno mismo y de la gente que VOS sientas que verdaderamente están para ayudarte, de aquellos que tengas ese vínculo irrompible, de aquellos que desde hace un tiempo te siguieron, de aquellos que sólo desean verte feliz.
Esto lleva tiempo, pero no es perderlo... es simplemente, crecer.

Betsabé.-

jueves, 1 de julio de 2010

Sueños.-

¿Por qué a veces las cosas no salen como uno quiere? Sería indescriptible mover un dedo y lograr lo que la gente llega a lograr en años. Sería hermosa la sensación de sentir ese poder de querer y tenerlo todo. De todas formas nadie lo puede hacer, lo cual nos da ese respiro de saber que no somos los únicos que no podemos acceder a las mismas cosas.
Cuánta armonía sentí hoy cuando me acosté, cerré los ojos y pensé en todo lo que quería y lo que yo tengo realmente; no me fue muy difícil entender que era un sueño despierto, lo que sí me costó entender es porque estaba tan lejos de aquello que resulta ser algo inalcanzable. Indigna a veces la prioridad que tienen algunos, pero nada nos da más fuerzas que encontrar a otro que se encuentra igual o similar a vos y aunque sea una indignación la transforman en sueño y es lindo soñar (aunque no siempre).
En el peor de los casos solemos perder esas cosas o esas personas que soñamos. Ya sea un objeto o alguien en particular, PERDER, por naturaleza, es frustrante. Pero si a la frustración de perder, le incorporás un sueño perdido, puede llegar a dejarte en la ruina ya sea material o espiritualmente.
A lo que quiero llegar es que de todas formas, ruina que pasemos, ruina que nos convierte en personas más fuertes y ruinas que ya no son ruinas hacen seguir soñando e imaginando algo perfecto. Aunque si bien, soñar no es difícil, lo difícil está en volver de ahí. Comprendamos que la palabra soñar es llegar a otro lugar sólo con la imaginación y si de esa no volvemos, a lo mejor ya no estarán soñando, simplemente están llegando a dicho sueño.

Betsabé .-