A veces el tiempo no es tan importante a la hora de pensar en cuanto queremos al que tenemos al lado. A veces es simplemente razonar las cosas que hicieron por nosotros y si lograron estar cuando los necesitamos.
Para formar vínculos con alguien es necesario el amor, la dedicación, el tiempo, pero por sobretodo la confianza. Ésta, es todo aquello que nosotros somos capaces de dar al otro sin pensar en que pueda fallarnos. En el caso de que ocurra, no dejes que te pisen, ni te detengan en tu camino, sólo hay que aprender a soportar las mareas. Es cuestión de unos días y cuando quieras darte cuenta, todo vuelve a estar en su lugar...
Aunque querramos volver, no hay marcha atrás; No es cosa de echar culpas, es simplemente saber descubrir nuestros propios errores, porque de ellos aprendemos a perdonar y a saber pedir perdón. Tampoco es cuestión de que el orgullo nos gane y esperemos a que aquél venga por nosotros, también es necesario que uno busque la oportunidad para hablar. Desde ya, las cosas se arreglan hablando y si esperamos, a veces jamás llegan.
A veces es mejor perder ¿De qué nos sirve? Es lógico. Descubrimos quienes son aquellos que nos entienden, que nos quieren, que nos ayudan en momentos en que uno no quisiera perder, pero al fin y al cabo, mejor darse cuenta tarde a que nunca abras los ojos y puedas ver quienes están a tu alrededor. No digo que sea fácil... es difícil pero tenemos otras personas que pueden apoyarnos y darnos toda la fuerza necesaria para avanzar. No hay que vivir de una persona sola, hay que vivir de uno mismo y de la gente que VOS sientas que verdaderamente están para ayudarte, de aquellos que tengas ese vínculo irrompible, de aquellos que desde hace un tiempo te siguieron, de aquellos que sólo desean verte feliz.
Esto lleva tiempo, pero no es perderlo... es simplemente, crecer.
Betsabé.-