Tocar el cielo con las manos, ir y volver más de un millón de veces por segundo cada vez que pegás tu cara con la mía, cuando me abrazás, cuando me robás un beso, cuando me mirás distraído casi inmóvil, con la mirada perdida intentando no llamar mi atención; quizás es esa una de las maneras más hermosas de comprender la vida. Un segundo como esos, son los que hacen volarme la cabeza y dejarme inutilmente en blanco, sin entender o sin querer entender que hay algo más que no seas vos alrededor.
Llevaría toda una vida al lado tuyo, aprendiendo, creciendo, formando parte de una historia, de tu historia. No quiero ser un capítulo sino un libro, de esos que no tengan fin, de esos que cuando quiera terminarlo, sólo lo deje en suspenso dando a entender al lector que aún sigue, que aquello que se ha dejado plasmado en el papel, no sea más que una forma de demostrar lo mucho que alguien puede hacerte sentir, que a veces el amor es inoportuno, te da sorpresas inesperadas, pero maravillosas.
No sé cómo ni cuando fue que empecé a sentir cada sentimiento que hoy me inunda, pero sé que no quiero dejar de sentirlo, no quiero dejar de sentir esta sensación de estar completamente llena, esa sensación de saber que no te falta nada, que si estás ahí no se necesita más... Todo es más fuerte, irrompible, increíble, hermoso y feliz al lado tuyo ¿Cómo podría fallarte?