jueves, 7 de mayo de 2020

Para el futuro

Me imagino a mí cuando tenga hij@s, cuando tengan la edad suficiente para preguntarme por su abuela y me dio miedo no saber cómo resumir quién era ella e intentar transmitirles un amor que no van a poder sentir porque no la conocieron. 
Me pregunto qué les diría para enternecerl@s y que al menos sientan algo de afecto. También me pregunto si me enojaría porque no la pueden querer ¿Me enojaría? ¿Me haría mal que no puedan llegar a amarla ni un cuarto de lo que yo la amo? 
Por otro lado, siento que voy a pasar mi vida entera hablándoles de ella para traerla siempre al presente como si, en algún punto, estuviera ahí. Conociéndola, sabría que tendría el amor más puro y sincero y vendría a visitarme más seguido. 
Abro mi corazón para contar algo que pasó antes de que supiéramos que estaba enferma. Ella me pedía ser abuela todos los días, como si supiera que le quedaba poco. Me repetía constantemente: "¿Y si me muero y no conozco a mis nietos?" Y yo la puteaba, minimizando su miedo. "Mamá, no te vas a morir hasta los 80 años y creeme que para esa edad vas a tener aunque sea uno mío. Dejate de hinchar las pelotas". Al tiempo, todo se rompió y el tema salió otra vez. 
Me puse a llorar como loca, sentí una culpa en el pecho imposible de transmitirles. Le pedí perdón y le prometí que sus nietos la iban a amar tanto como yo. 
De pronto, pasaron casi dos años y me viene esta incertidumbre de ser capaz de transmitir algo tan gigante y maravilloso como mi vieja ¿Cómo hacer que alguien que no tuvo la posibilidad y la suerte de compartir un minuto con ella, la quiera? 
Estando enferma, me dijo algo y lo llevo conmigo para siempre. Algo que me hizo llorar tanto que ahora que lo recuerdo, me hace lagrimear como en ese momento y que resume, en una simple frase, todo lo que ella significó. Eso que, posiblemente, haría que cualquier persona que no la conoció, la quiera un poco aunque sea, porque demuestra lo sensible, lo madura, lo maravilloso, lo simple, lo concreto y lo dulce que ella era.
Me dijo: "No te preocupes por lo de los nietos. A este mundo vine para ser tu mamá... la mamá de Jonás y Betsabé y creo que lo hice bien ¿No?".
Eso era. Eso es. Todo amor en una frase. Y sí, es lo mejor que hiciste. Te lo contesté en ese momento y lo vuelvo a hacer ahora y cada día.  
De pronto me doy cuenta que todo esto que escribo es para el futuro. Para que en vez de contar... lo lean y lo entiendan. Pasar este amor interminable de generación en generación. Que quede congelado para siempre en el tiempo, escrito por mí y para todos. Que quede intacto y eternamente como mi mamá en este plano, en mi vida y en mi alma.