La vida no resulta como esperaba. Uno tiene la ilusión de que las cosas van a salir como te las imaginaste de chica... esas ideas que te hicieron creer que eran posibles de "vidas perfectas y geniales".
Una familia gigante, llena de amor para darte y la eternidad de personas que querés.
Qué distinta es la realidad, qué distinta la tristeza cuando la sentís realmente y ya no la imaginás como algo lejano, porque está ahí... destrozando cada parte de vos para recordarte que la vida no es como la idealizaste.
Uno puede decidir acciones/ situaciones cotidianas como qué comer o en qué gastar lo poco que ganás, pero la vida no. Esa no la decidis vos.
"Esto es lo que hay, es lo que tenés. Vivilo como puedas, transitalo como te salga y no te olvides de quererte, porque si no te querés, no podes querer a nadie", me dicen. ¿Vos qué sabes de amor propio, si nunca te miraste en un espejo y te acariciaste?
Y paso a paso, tiempo al tiempo y todo calma. Y resulta que yo todavía no encajo en esto y no se si quiero hacerlo. ¿A dónde quiero encajar? La pieza del rompecabeza se perdió hace tiempo y ya no salgo a buscarla, porque resulta que te acostumbras a vivir sin ella. Si el mundo te pide mil piezas, yo prefiero novecientas noventa y nueve.
Empiezo a creer que me gusta estar rota porque te descubrís por completa, se te sale la careta llena de prejuicios y te empezas a querer, pero de verdad. Te miras al espejo y te acariciás porque te hace bien y te abrazás a vos mismo. Ya no te gusta que te den consejos que nadie aplica, empezas a entender que vos sos la única persona capaz de hacerte entrar en razón.
Hacés lo que queres con tu dolor y lo vivenciás sin esperar que el resto te diga que está bien.
Posiblemente te vuelvas a caer y te levantes más fuerte que antes o por ahí no, por ahí no te levantas más y también está bien... La presión de sonreír es sólo para los demás, la sonrisa está dentro y esa es la única que vale la pena.
Resulta que ya no es necesario encajar en un mundo lleno de imágenes de vidas perfectas que nadie chequea, resulta que la vida es menos satisfactoria y más dolorosa, resulta que vivir es bancarla, cerrar los ojos y seguir, resulta que no encajo acá y está bien... y estoy mal.