Recién das tus primeros pasos en la vida y ya estás cansado de correr en la misma dirección. Tus ojos no cesan de llorar, tu cuerpo pide amor y tus lágrimas siguen viajando por tu mejilla. "¿Cómo estás, chiquito?" Me pregunto cada noche antes de dormir y mi cabeza no descansa pensando en el dolor de haber padecido lo que te toca a diario y nuevamente me vuelvo a preguntar: "¿A quién le hiciste mal?" Y todo vuelve a darme vueltas, sin encontrar explicación. Susurrás palabras que desconozco, manifestás tu dolor de manera diferente, te ocultás en la vergüenza y buscás respuestas en gente ajena a vos y entonces, de nuevo caigo en ese sueño profundo donde todo para vos, mi chiquito, es perfecto, donde el dolor no existe y donde tu alma pequeña esté feliz, igual que la de los demás niños que juegan a tu alrededor...
Y ahí te veo sentado con tus ojos tristes, lleno de dudas y esperanzas y me preguntás si todo el mundo está loco y no sé que responder: -En mi mundo todos lo están, Betsi - te contestás y yo puedo ver todo, tus ojos negros dicen más de lo que podes expresar y no puedo evitar enojarme con la vida por vos.
- "Ni siquiera en Navidad puedo estar contento" y me desespero por verte una sonrisa, te abrazo fuerte y llorás en mis hombros y más que nunca siento que soy mucho más de lo que somos...
Papá Noel llegó... tus ojos pararán a descansar y jugarás hasta que entiendas la cruel realidad... tal vez tu mundo esté loco pero acá estoy yo para salvarte, mi chiquito.