Sin más vueltas, él vuelve al punto de partida y pide que mi amor regrese a su lado. "¿Cómo podés pedirme algo que te di con tanta dedicación, cómo puede ser posible que tengas todavía fuerzas para insistir?" Yo lo miro de lejos y rezongo, pienso en lo mucho que hemos vivido. Pienso en el espacio que ganó en mi vida, en mi corazón, en mi alma, en lo más profundo de mis pensamientos, y sólo me sale negar con la cabeza para que él sea feliz de otra forma, de otra manera que no sea conmigo.
-Volvamos -sigue insistiendo y yo sigo negándome, tomándome la cabeza casi llorando.
- ¿Te das cuenta que sos un idiota, un imbécil, la persona más infeliz del mundo? -le contesto gritando.
- Sí, soy infeliz porque no estás conmigo -me contesta llorando. Intento pegarle, tengo bronca porque tu cara me hace pensar en lo que me hiciste, en lo que NOS hiciste. Estoy enojada, sigo preguntándome CÓMO, POR QUÉ, QUÉ NECESIDAD HABÍA y me contesto sola: - Es un infeliz, no sabe lo que hace. No maduró todavía... ¿Por qué intento defenderlo?
- Por favor, volvamos. Te extraño, todo me hace acordar a vos -sigue insistiendo, mientras caen lágrimas en su mejilla y yo le seco.
- Hagas lo que me hagas, siempre te voy a defender, siempre te voy a querer, siempre vas a ser un bebé para mí - le contesto llorando sin consuelo.
- Si me querés y yo te quiero ¿Por qué no podemos volver?
- ¿Sos tan caradura que me preguntás por qué?! Porque no, andate... andate y no vuelvas más.
- Te amo, te juro que te amo...
- Yo no, ¡Andate!
Se da media vuelta, prende su vehículo y se dirige a algún lugar que aún desconozco. Yo lloro, solamente lloro porque por primera vez, pensé en mí y no en lo que los demás quieren que haga. Te extraño y te amo más que el primer día, intento olvidarte todo el tiempo pero en cuanto quiera olvidarme, ya te estoy recordando...