No puedo repetir tus movimientos,
te pegás a mí de forma extraña,
al punto en que no sé que hacer.
Tengo un millón de motivos para tirarme de este barco,
tengo un millón de motivos para no mirarte más,
y vuelvo a sonreírte haciendo crecer tu ilusión.
No sé ni por qué me río,
tu vida no es lo que más prefiero.
No sé de qué forma hacerte experimentar algo nuevo.
Sólo amame y decime que sentís,
si es algo raro para vos,
admito... no es nada raro para mí.
Cada día es un paso hacia lo eterno,
prometeme que no me guiarás hacia el infierno.
Creo que te amo, eso es absurdo
hace meses que te ví
y no estoy segura
pero sé que te vas a fijar en mí.
Vamos, bailemos esta noche
dejate querer...
querés quedarte
no tengas miedo
ya no puedo lastimarte.
Y esta música promete futuro
promete armonía
y paz al mundo.
No quiero despegarme de tu pecho,
no quiero quedarme sola
en esta noche fría de invierno
sólo dejame demostrar
que aún sin conocerte
te puedo hacer vibrar
esta noche y las que vienen.
Después de un largo tiempo acá estoy,
llevándote hacia mi guarida
sanando tu triste corazón
llenando ese vacío con un poco de amor.
No te vayas, ya no
no imagino un día
sin sentir tu respiración.
Mi vida empezó aquel sábado,
las palabras de este poema un domingo
y estos sentimientos, no sé...
deben ser infinitos.