domingo, 27 de noviembre de 2011

Eiti leda

Quiero verte la cara brillando como una esclava negra, sonriendo con ganas, nena.
Lejos, lejos de casa no tengo nadie que me acompañe a ver la mañana.
Y que me dé la inyección a tiempo, antes que se me pudra el corazón y caliente estos huesos
fríos, nena. Quiero verte desnuda el día que desfilen los cuervos que han sido salvados, nena.
Sobre alguna autopista, que tenga infinitos carteles que no digan nada y realmente quiero
que te rías y que me digas es un juego nomás o me mates este mediodía, nena.
Entrando al cuarto volando bajo, la alondra ya está cerca de tu cama, nena. Quiero quedarme,
no digas nada. Espera que las sombras se hayan ido, nena.
No ves mi capa azul, mi pelo hasta los hombros, la luz fatal, la espada vengadora. No ves que
blanco soy, no ves. No ves que blanco soy, no ves.
Quiero quemar de a poco las velas de los barcos anclados en mares helados, nena. Este
invierno fue malo y creo que me olvidé mi sombra en un subterráneo.
Y tus piernas cada vez más largas, saben que no puedo volver atrás. La ciudad se nos mea
de risa, nena.