lunes, 25 de marzo de 2013

A mí...

Enceguecida por aquel recuerdo, busqué, entre mis sueños, mi objetivo principal...
No pretendo que seas diferente, ni que vuelvas a mis brazos, sólo pretendo que te vayas y para siempre, de una vez por todas. Suspiré en silencio, sonreí en el aire, murmuré tristeza y desapareció tal como vino.
La melancolía ya no me perseguía y de vuelta comenzaba a iluminarme. Todo esto es por algo, no se bien por qué ni con qué fin, pero... ¿Qué importa? Mientras pueda cumplir ese objetivo principal. Ese objetivo que perturba a muchos, distrae a otros y frustra a miles como a mí. Ese objetivo... la felicidad.