domingo, 20 de febrero de 2011

Soledad .-

Si bien el conformismo es una manera de optimismo bien vista por todo aquel que sufre, tiene su contra. Ésta es el hecho de mentirse. Le vemos el lado positivo y no está mal, pero no caigamos en eso al punto de sonreír creyendo que todo está bien, porque de todas formas vas a volver a tu lugar y en soledad, vas a deprimirte.
Cada uno tiene sus tiempos, sus límites, sus soledades y principalmente esta última. Las soledades siempre están a nuestro alcance. Puede faltarnos alguien en quien apoyarnos cuando aparece algún malestar, pero ella no. Es por eso que siempre se recurre a la soledad, siempre ante cualquier situación de fastidio, tristeza, melancolía o enojo, el silencio es nuestra primera palabra, el llanto nuestro primer paso a la descarga y la soledad nuestra primera compañía. Qué fácil es sufrir y qué difícil es estar bien, "conforme" con nosotros mismos. Pensar que no es tan difícil imaginar o creer que uno puede sentirse a gusto, pensamos y sin embargo caemos en el inconfundible malestar que provoca el estar solo. Las inconfudibles ansias de conocer a alguien que borre la soledad, la necesidad de conformarse con un poco de cariño y compañía. Ante cualquier peligro, nos tomamos de alguien para no estar solos, para no sufrir, para que esta vez la soledad no sea nuestra primera compañía, para que el silencio no sea nuestra primera palabra y para que el llanto no sea la descarga.
Una persona puede sernos infiel (amistosamente hablando) y fallarnos cuando uno puede necesitarlo. ¿Qué se hace? ¿A quién se recurre? Al fin de cuentas a la soledad siempre se llega. Y es así como al fin comprendemos que la única fiel a nuestros días depresivos, la única que no puede fallarnos, a la que siempre se puede recurrir, la que odiamos y a la vez necesitamos tanto es ella. Y entonces entendemos que la soledad es nuestra mejor compañía, que el silencio es nuestra mejor palabra y el llanto la mejor manera de descargarse...

Betsabé .-