Nos pasamos toda una vida buscando ser felices con o sin alguien a nuestro lado. No se puede siempre estar buscando, por lo que debemos recurrir a otras formas de mantenernos contentos con lo que tenemos. Es así como llegamos a darnos por vencidos, a chocarnos miles de veces contra la pared, llegamos a dar más de lo que esperamos por alguien que tal vez no nos dé nada a cambio y así, sin embargo, seguimos peleando; seguimos adelante con nuestra mochila pesada en nuestros hombros llena de recuerdos que queremos borrar o llena de sueños por cumplir.
Resignarse a pasar toda una vida sin pelear, es una forma de decir que no queremos vivir, por lo que las personas que nos aprecian, se ven obligados a ayudar. Porque el más alto, nos dio la vida para que vivamos y seamos felices, de la mejor manera. Están los que creen en Dios y los que no; creyendo o no, estamos de acuerdo que la vida es una sola y hay que vivirla y disfrutarla con cada golpe. Porque aunque no haya una explicación que requiera mucha lógica, puedo asegurar que se trata de un don o de un sentimiento que nos hace ser lo que somos y que nos lleve a encontrar una respuesta en tanto espacio.
La vida no es un sustantivo común ni propio, no es un verbo, no es un adjetivo, más bien una aposición que nos lleva a algo. Seguro que piensan: ¿Para qué venimos al mundo si tenemos un fin?; digamos que eso no tiene una respuesta, lo único que hay que vivir y mantenernos lo mejor posible, porque ese es el sentido de la vida. Vivir de la mejor manera para encontrarnos bien con nuestro ser interior. Es mejor no dejar de intentarlo ¿O no?.-