lunes, 12 de octubre de 2020

Hasta pronto.

 Vuelvo a escribir, parece, sin razón aparente. Octubre es un mes lleno de recuerdos, tristezas, nostalgia. Es ese mes en donde no se puede evitar caer en el llanto de madrugada con un pucho de por medio.
No importa cuánto tiempo haya pasado, de repente caes que cada día es un día más que hace que no la veo, que no la abrazo, que no hablamos, que no me acaricia, que no me sonríe o que no me río de algunos de sus chistes. Y cuando caes en ese mambo de estar más triste, preferí alejarme del celular y tomármelo para mí. Pero mírame… tres de la mañana y yo sentada en el comedor a oscuras escribiendo, porque llorar ya no basta y necesito canalizar por otro lado.
Te extraño, sí… es obvio decirlo a esta altura, pero me doy cuenta que ahora te voy a extrañar menos que en diferentes situaciones que se me vienen a futuro y cómo hago para no hacerlo o hacerlo sin tanto dolor. De pronto, recuerdo alguna que otra frase que me tiraste para no entrar en pánico cuando no estuvieras y me agarro fuerte de eso como si siguieras repitiéndolo. “Poné mi canción y voy a estar ahí” y acá estoy, me siento más sola que antes porque no estás para cantarla bajito, sonriendo y moviendo la cabeza. No estás para contarme la historia de cuando hiciste un trabajo práctico con auriculares escuchando una y otra vez tu canción y en vez de escribir lo que debías, escribiste la letra entera y se lo entregaste a tu profesora que, sin muchas ganas, te terminó dando la oportunidad de que lo rehagas.
No estás. Simplemente no estás y sé que van a venir con la frase armada de que sí lo está, cuidándome y guiándome y les juro, no tengo dudas de eso. Pero no está, no ahí, al alcance de mi mano. Ni siquiera en mis sueños entrecortados donde la espero siempre para recibir un abrazo.
No tengo un buen día, qué digo día, no tengo un buen mes. Y en estas circunstancias, me tomo la libertad de sentirme como puedo, si tengo que estar triste, lo estaré y si me enojo, también será válido.
Siento, en cierto punto, que esto es más una cuestión de atajarme ante cualquier situación en donde no reaccione como le otre espera y justificar mi humor atemorizante, pero sí. Me daré ese lujo de “duelo; mes de mierda” y no pretendo herir a nadie. Por el contrario, que no me rompan las pelotas y que me den tanto amor que traspase pandemias y pantallas.
Ahora sí, me retiro y hasta pronto.